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Miércoles, 03 Mayo 2017 09:45

¿Por qué te duele la espalda?

Escrito por  Wellandco
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Ahora mismo mientras lees este blog, aproximadamente una de cada tres personas de la población mundial tiene algún tipo de dolor de espalda, ya sea específico o no. Más de la mitad de la población ha sufrido este tipo de molestias en el último año. Y, el dato más sorprendente de todos es que, prácticamente la totalidad de la población (+ del 90% de la población mundial), tendrá o ha tenido algún episodio de dolor a lo largo de su vida, siendo significativo que cada vez aparecen antes esas molestias, apareciendo, en la actualidad, episodios de dolor desde prácticamente el momento en el que se empieza el colegio. 

 Después de leer los datos expuestos anteriormente, y si no lo tenías suficientemente claro antes, necesitamos conocer cómo es nuestra espalda, cuáles son los mecanismos de lesión de nuestra columna y qué podemos hacer para favorecer una vida libre de dolor o, al menos, reducir los episodios de dolor a lo largo de ella.

La unión de una serie de huesos individuales llamados vértebras forman la columna vertebral, en concreto encontramos  7 vértebras a nivel cervical, 12 a nivel torácico y 5 a nivel lumbar más las que forman el sacro y el coxis.

Entre cada una de estas vertebras se encuentran una serie de almohadillas de colágeno, llamados discos intervertebrales. Cada uno de estos discos contiene un gel llamado núcleo.

En la parte posterior de cada vertebra encontramos las facetas articulares, las cuales guían los movimientos de flexión, rotación e inclinación de la columna, deslizándose unas sobre otras facilitando estos patrones de movimiento.

La columna, además, alberga la médula espinal, que corre desde el cerebro y genera raíces a lo largo de cada nivel vertebral, estas raíces regulan señales nociceptivas y controlan el movimiento y la función de diferentes sistemas del cuerpo.

Además de estas estructuras óseas, sus almohadillas gelatinosas y los componentes nerviosos que por ella circulan, encontramos una gran cantidad de elementos pasivos y activos, la unión de las acciones realizadas por las diferentes estructuras componen la espalda.

A lo largo de la evolución, la columna ha adquirido unas curvas fisiológicas capaces de aliviar el estrés y de resistir la carga que supone la postura bípeda. Por lo tanto, cuando hablamos de mantener una columna recta o neutra, que sería el termino más adecuado, no deberíamos considerar que esta se coloque totalmente erguida como un palo de escoba, debería mantener las curvas naturales.

Estas curvas naturales son:

 

 

Ahora que conocemos como es nuestra columna y cuales son las estructuras que la forman vamos a entender cuales son los mecanismos que provocan dolor y que pueden traducirse en lesión.

Se ha mencionado anteriormente como durante diferentes movimientos de la columna las facetas articulares se deslizan entre ellas y guían de forma adicional el movimiento de las vertebras, si bien movimientos repetitivos de flexión y rotación pueden irritar estas facetas articulares y generar dolor, pudiendo provocar artrosis a largo plazo.

Estos movimientos de flexión desplazarán el disco por el efecto de cuña que ejercen las vertebras sobre él, provocando fuerzas de cizalla sobre la columna vertebral y expondrán al disco a un mayor riesgo de romperse, lo que puede provocar hernias discales, viéndose aumentado este riesgo si dicha flexión va asociada a movilización de cargas y se realiza de forma repetitiva o continuada en el tiempo. 

Estos daños sobre la columna generarán una irritación o compresión de las raíces nerviosas, provocando dolor de espalda, así como entumecimiento en partes distales del cuerpo, vinculadas a la raíz nerviosa afectada, esto puede provocar no solo dolor de espalda sino también en cadera, piernas o pies.

Una de las formas que tenemos para reducir los posibles daños sobre la columna derivados de las acciones de la vida diaria es mediante una buena salud muscular, los músculos y sus tendones, en unión con los distintos ligamentos que unen las estructuras óseas que conforma la espalda, consiguen generar fuerzas que provocan rigidez necesaria para una espalda saludable.

Estos músculos de los que hablamos son los conocidos, en la actualidad, como CORE, el cual comprende una gran cantidad de músculos distintos, algunos de ellos los encontramos en la parte anterior y otros en la parte posterior, además de unir la zona lumbar con el tren inferior y la zona dorsal y cervical con la cabeza y las extremidades superiores.

Los llamados músculos abdominales forman un compuesto mecánico dispuesto en capas, de esta forma consigue mejorar la capacidad para crear fuerzas y asegura cierta rigidez, de modo que permite soportar cargas, controlar el movimiento o facilitar la respiración, entre otras funciones.

Estos músculos abdominales son el recto anterior, transverso del abdomen, oblicuo interno y oblicuo externo.

 

 

En conjunción con estos músculos de la parte anterior del tronco, encontramos una serie de músculos que proveen a la columna de rigidez y resisten la tendencia a inclinarse hace delante, reduciendo las fuerzas de cizalla y beneficiando la postura neutra de la columna.

Estos músculos de la parte posterior son multífidos, dorsal largo, iliocostales, cuadrado lumbar, dorsal ancho, romboides, trapecios y otros músculos pequeños.

 

 

La musculatura encargada de dar estabilidad a la columna lumbar a través de su unión con el tren inferior se conforma de psoas mayor y menor, ilíaco, glúteos, cuádriceps o isquiosurales.  

 

 

La mejor manera de reducir o combatir el dolor de espalda es eligiendo movimientos y posturas que reduzcan las cargas sobre la misma, por lo que mantener una posición neutra, en la cual nuestra espalda es más fuerte y resistente será un objetivo principal a lo largo de nuestro día.

Si trabajas sentado la mayor parte del tiempo,  levántate con cualquier excusa y estate atento al siguiente blog de Wellandco, donde os daremos ejercicios para vosotros.

Por otro lado, recuerda que movimiento de flexión excesivos y muy repetitivos serán más propensos a generar dolor y lesión discal.

En nuestra opinión, lo mejor que podéis hacer es incluir la actividad física laboral en la oficina, donde contéis con un profesional de la actividad física y del deporte, especialista en salud laboral. Pero si aún no contáis en vuestra empresa con este servicio, al menos, MUÉVETE!

En próximas entradas hablaremos de otras estrategias para reducir los riesgos asociados a ciertos movimientos y la forma de trabajar nuestra espalda de una forma correcta.

Visto 525 veces Modificado por última vez en Miércoles, 03 Mayo 2017 10:19

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